Las Encefalopatías Espongiformes Transmisibles (EET) son unas enfermedades que se dan en numerosas especies; se llaman así por la apariencia esponjosa que causan en el cerebro y que es claramente visible cuando dicho tejido cerebral es observado al microscopio óptico y porque pueden ser transmitidas, al menos experimentalmente, a otros animales de la misma o diferente especie. Desde que se diagnosticó por primera vez un caso de EEB (Noviembre de 1986) se han invertido mucho dinero y esfuerzo en la investigación de esta enfermedad, siendo las dos principales fundaciones encargadas de dicha investigación el "Ministry of Agriculture, Fisheries and Food (MAFF)" y el "Biotechnology and Biological Sciences Research Council (BBSRC)". Existe una amplia variedad de EETs que afectan tanto a animales como a humanos y que están causadas por "agentes infecciosos" no convencionales, pero cuya composición es muy similar: