De la pipeta a la robótica. Introducción histórica de la micropipeta
El manejo de líquidos es una aplicación central en los laboratorios de producción e investigación biológica, química y farmacéutica. Al hablar de manejo de líquidos nos referimos a la transferencia de líquidos de un recipiente a otro.
En la investigación biológica y bioquímica la disponibilidad de muestra ha sido siempre un factor limitante. Por este motivo se ha intentado siempre disminuir el volumen de reacción y por consiguiente buscar herramientas que permitieran el manejo de volúmenes cada vez menores.
La primera herramienta que se utilizó en el manejo preciso de pequeños volúmenes de reactivos fue la pipeta graduada. Con ella se conseguían manejar volúmenes del orden de mL.
La pipeta y sus distintas variantes fueron una herramienta muy útil durante mucho tiempo hasta que a mediados del siglo XX la micropipeta consiguió bajar el rango del volumen que se podia manejar con precisión al orden de uL.
Esta disminución del volumen que se podía manejar con precisión permitió disminuir el volumen de reacción y la búsqueda de nuevos soportes que permitieran realizar las reacciones en menor volumen y con mayor facilidad. Así surgieron en primer lugar los microtubos de 1, 5 mL (eppendorf) y posteriormente las placas de 96 pocillos que permitían usar un menor volumen y aumentar el nº de reacciones.
Las placas de 96 pocillos fueron el inicio del proceso de automatización del manejo de líquidos, sobre todo en pequeños volúmenes. Primero se crearon micropipetas de varios canales que permitían dispensar a la vez en varios pocillos (8 ó 12) lo que facilitaba y aligeraba el trabajo.
Posteriormente aparecieron los primeros robots que aprovechando este formato realizaban de forma automática procesos inespecíficos (lavado de placas). Mas adelante aparecieron los primeros dispensadores de reactivos, hasta el momento actual en el que los robots permiten realizar complejos experimentos y técnicas.
Detrás de este progreso se encuentra sobre todo el desarrollo de nuevos fármacos que ha utilizado de forma prominente el testaje masivo de moléculas como posibles candidatos al desarrollo de fármacos. La naturaleza repetitiva de estos ensayos ha dado lugar a un aumento en la automatización del manejo de líquidos con herramientas que permiten una mejora de la reproducibilidad, aumento del procesamiento de muestras y por lo tanto de los datos generados, además de un ahorro en reactivos y un mejor uso de los recursos humanos.
Al mismo tiempo, las nuevas posibilidades que ofrecen estos sistemas permiten abordar nuevas estrategias de investigación y desarrollo de nuevos productos.